Un día de enero

Hace un año, el 12 de enero de 2010, amanecí con sólo una certeza en la mente, ese día podía pasar “lo que sea” pero quería cerrarlo con una pizza en compañía de Stephanie, era mi única certeza, era -como la mayoría de las veces en la vida de un periodista- una jornada abierta al destino.

Uno llega a la redacción sólo con la voluntad puesta para dar lo mejor de sí y meter el pecho fuerte para contar historias que ni siquiera podríamos haber imaginado. Así son todos los días, ese 12 de enero no fue la excepción, pero sí fue destacable.

Hace un año, todo marchaba “normal” al mediodía, horas después de pronto algo se sacudió sobre mi escritorio… Era Haití, era La Nota. Entonces, la adrenalina se concentró en las yemas de los dedos y se manifestaba al exterior a manera de clics.

Los minutos pasaron rapidísimo, corrieron, y cuando menos esperé ya eran un par de horas y apenas tuve oportunidad de hacer una llamada, a Ella, a Mi Cita (de esa noche y siempre). Contestó seca, seria o resignada, tal vez: -Bueno…-.

Apenas tuve tiempo para explicarle lo que de antemano sabía y pedirle unos minutos adicionales para apaciguar las labores redaccionales y salir corriendo a nuestro encuentro semi-romántico. En cuanto corté la llamada los cables noticiosos y las primeras fotos me borraron la sonrisa.

Debo confesar que esa fue la primera vez que sentí esa emoción de estar enfundado en la profesión del periodista. Esas ganas de querer contar las historias que, aunque terribles, nos recuerdan lo indefensos que estamos y lo fuertes y unidos que debemos estar si queremos avanzar y trascender como humanidad.

En un intento por controlar la adrenalina, horas después volqué mis energías para plasmar parte de mi experiencia en “El mejor corresponsal en Haití”, que al día siguiente tuvo un rinconcito en la edición del periódico.

Un año después repaso aquella experiencia en lo que será un apartado obligado en el albúm de recuerdos profesionales-personales.

Acerca de Sergio Rdgz

Periodista enamorado de lo que hace, de lo que le rodea, de la vida, de Ella... pero también ciudadano que se queja exige y piensa a modo de letras.
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