Con buena azotea

Hace unos años, en la preparatoria, una profesora nos hizo escribir sobre nuestro “proyecto de vida”. Pidió que pensáramos en dónde estaríamos y qué haríamos diez años adelante. Luego vio que la mayoría nos rascábamos la cabeza en busca de ideas y nos rebajó la orden a sólo un lustro

A pesar de que hoy no recuerdo lo que escribí hace cinco años, estoy casi seguro de que esa papeleta no contenía mucho de lo que soy y lo que hago por estos días.

Hagamos de nuevo el ejercicio. Pensemos en el próximo lustro… 2015… ¿Dónde estás? ¿Dónde estoy?

Fotograma de la película: El Mejor Lugar del Mundo (Away We Go, 2009)

Hace días, subí a la azotea de la casa para contemplar la primera luna llena de primavera por unos minutos. Estaba ahí, echando los pensamientos al vuelo cuando de pronto algo me llamó a bajar la mirada.

A mis pies los patios de las casas vecinas, eran el aparador para entrometerme desde las alturas en la vida de esas personas con las que comparto la calle todos los días.

El hombre de oficina preparaba su traje para el siguiente día, mientras que la ama de casa trabajadora guardaba la ropa que estuvo tendida durante la cálida tarde. En una ventana de cristal difuminado, las siluetas de los niños en la sala de juegos, en otra el joven de la banda de rock estirando sus cables.

Cada uno se muestra en formas completamente distintas, momentos que seguramente no compartiría con nadie que no formara parte de ese núcleo íntimo. Y sin embargo, ahí estoy yo, burlando la seguridad de sus cerraduras… Me gustó conocerlos así, en complicidad con la noche y en la altura de mi casa.

Momentos después de estar observando a una de las familias, un pensamiento me asalta: “Yo también quiero”.

Algún día yo quiero hallar un lugar cálido, que cuando llegue después de un día pesado me sienta reconfortado, donde pueda dormir hasta después del mediodía, y luego, quizás, bailar abrazado a mi persona especial… Y si ese lugar es de techos altos (Dixit Ella), qué mejor… Pero sobretodo que tenga una buena azotea para seguir… mirando la luna en primavera.

En realidad, hallar ese sitio para albergarme junto con mis queridos, no depende más que de una revisión a los clasificados del diario y unos cuantos billetes… Incluso me considero afortunado porque lo tengo. Lo que yo quiero, no sólo es una casa, sino un hogar.

No estoy seguro de que un lustro sea suficiente para conseguirlo, pero ya lo deseo, y eso de acuerdo con personas muy optimistas, es el primer paso para lograr cualquier cosa.

Acerca de Sergio Rdgz

Periodista enamorado de lo que hace, de lo que le rodea, de la vida, de Ella... pero también ciudadano que se queja exige y piensa a modo de letras.
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2 respuestas a Con buena azotea

  1. Nylha dijo:

    Y tal vez algún día alguien observe desde su azotea tu cálida intimidad…

    Saludos desde un primer piso.

  2. Aún así, bailaré. Y si alguien me ve, será dichoso jaja. Un abrazo Nylha.

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