Botón de muestra

Una vez, recorrí la ciudad de México con Ella. De la mano pasamos por las convulsas calles, nos llenamos los pulmones de su aire pesado, tocamos sus pasamanos, escuchamos sus gritos, vimos sus injusticias…

…admiramos su grandeza, elogiamos su riqueza, revivimos el pasado en las fachadas de los palacios, degustamos sus sabores, vimos la sonrisa de su gente… La disfrutamos al fin.

Cuando llegamos al Zócalo le dije -Este es el corazón de México-.

Me arrepentiría de haberlo dicho tan precozmente, porque apenas caminamos unos pasos, nos encontramos con decenas de miradas que se agolpaban por encima de nuestras cabezas.

Aunque de momento no pude detectar la identidad de cada una, luego recordé que el corazón de México se divide en más de 1oo millones de partes. Cada uno somos parte.

Video promocional de la exposición ‘México en tus sentidos’ en un Museo Monumental Itinerante que, se supone, visitará algunas ciudades del resto del país.

La ciudad de México viene a ser sólo un botón de muestra de la identidad de un país.

Un botón de 1,485 kilómetros cuadrados en el que se tejen muchas historias a diario.

El filósofo que cambia libros por pan, el vendedor de discos en el Metro pretende dar de comer a quiensabecuantas personas con la entrega de “Más de 250 canciones en formato eme-pe-tres”, el taxista que “asalta” a los paseantes nocturnos para conseguir alguna ganancia de la jornada… Muchos más.

Todos coinciden en esa fabulosa búsqueda de la supervivencia. Algo fascinante si pensamos que hay más de 100 millones de formas distintas que cada día se empeñan en la misma tarea. Son, somos, México.

Y todos se mueven a un único ritmo, el de la prisa por lograrlo, el de querer ser lo más y lo mejor. Así el tenso equilibro quiebra con facilidad, y lo que parecía soportarse, tolerarse, superarse… no lo es más. En fin, romper las reglas no es el último recurso en la Gran Ciudad.

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Acerca de Sergio Rdgz

Periodista enamorado de lo que hace, de lo que le rodea, de la vida, de Ella... pero también ciudadano que se queja exige y piensa a modo de letras.
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