Ser más como los libros

Las  letras espontáneas que ahora leen, surgen en respuesta a la provocación (en el buen sentido) que el amigo y maestro Mario Ramos hizo al compartirme el artículo “La prensa diaria se muere” que publicó Le Monde Diplomatique en su número 168.

Aquí mi consideración.

Nunca más cierto el viejo adagio “Adaptarse o morir”. Los medios tradicionales, tales como la prensa diaria, deben adaptar su estilo a un nuevo tipo de público, que se vuelve más exigente por tener acceso a mayores posibilidades de información. Lectores y periodistas casi comparten las mismas herramientas de conocimiento, se encuentran en espacios igualitarios y se miran de tú a tú.

En ese escenario se hace  indispensable el re-conocimiento del lector. Saber a quién le hablamos/escribimos, y qué quiere de nosotros, y así con el objetivo bien claro ir a la complicada misión de hacer periodismo especializado satisfaciendo esas necesidades. Llegando justo a quien queremos y olvidar los grandes tirajes con noticias estandarizadas hechas al modo de mayorías invisibles, mayorías que -dicho sea de paso- parecen no tener voluntad de seguir pagando ni por papel, ni por claves de internet.

Lo que estoy haciendo ahora mismo, esta entrada del blog tendrá afluencia porque responde a una pregunta concreta, a una motivación específica. Entonces no estamos ante una crisis de medios, sino de mensajes. En la que los emisores quedan a deber a las audiencias empoderadadas por esa “cosita llamada Internet” que ya son capaces de buscar sus propias fuentes de “información”.

la oportunidad está a la vista, el mismo Jean François Boyer, director para América Latina de Le Monde Diplomatique señalaba la semana pasada de visita en Guadalajara: “En cada país, sectores más o menos amplios se están dando cuenta de que les falta algo…”, y abunda: “Se debe considerar al périodico como una causa”, es decir, que lectores y periodistas se alíen mediante la búsqueda y defensa de objetivos en común.

A lo anterior abono: identificar objetivos tan diversos como identidades hay en el mundo nos llevará a la existencia, y subsistencia, de periódicos diversos.

¿Cuántas veces el kiosko de periódicos se adorna con la misma “realidad”, ignorando la pluralidad que hace al mundo ser lo que es? En más de una ocasión, he sido testigo que diarios de distinto formato escriben en sus ocho columnas frases sospechosamente similares. A diario cientos de párrafos se destinan a información firmada como “Redacción” o “Agencias” que no son más que copias burdas, y cuando mucho revolcadas, de los boletines girados por dependencias y que le abonan a la flojera reporteril.

Prácticas como estas y tantas más que conforman el periodismo nuestro, no serán evadidas con la sustitución de Internet en lugar del papel, muy por el contrario tengo la sospecha de que pudieran ser implusadas.

Entonces al final del gran comercialito de Le Monde Diplomatique que resulta ser el texto compartido, surge la imperante exigencia de ser más como los libros: estilos distintos, personajes diversos, historias diferentes, contrastes entre unos y otros…

El periódico no desaparecerá si aprende a dignificar al uso del papel para seducir a los lectores. Y siendo romántico, no desaparecerá porque al turistear no hay nada mejor que el periódico local, con todo y la fecha estampada que eterniza el momento, porque los niños seguirán necesitando recortes del periódico para sus tareas y porque hasta los perros seguirán ansiosos de aprender a llevar el rollo informativo dentro de casa.

Por eso me niego a aceptar un mismo periódico para todos los lectores y sí a la definición clara de ideologías y al re-conocimiento de las audiencias.

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Acerca de Sergio Rdgz

Periodista enamorado de lo que hace, de lo que le rodea, de la vida, de Ella... pero también ciudadano que se queja exige y piensa a modo de letras.
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2 respuestas a Ser más como los libros

  1. Mario Ramos dijo:

    Excelente opinión SR, hablas con conocimiento de causa, lo cual se agradece y da gusto.

  2. ricardo robles dijo:

    Soy de tu misma opinión.
    Esta es la era del blogero, las buenas letras pueden encontrar albergue en estos espacios. Los peces gordos y populares ya aprenderán de los pequeños y cuasi-anónimos.

    Es un gusto leerlo siempre:

    El Peatón
    (www.ladesadeldese.blogspot.com)

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