Aplausos a la gente buena

Hoy estuve descelularizado por media hora. Resulta que mientras viajaba en la ruta 604, los malditos pantalones bombachos que nunca uso (y ahora recuerdo porqué) dejaron escapar de mi bolsillo el artilugio que uso como teléfono celular, no me dí cuenta hasta minutos después cuando el autobús ya se había perdido en el horizonte.

Primero pensé: -Chalessss, ya me había encariñado, pero no lo necesito-, inmediatamente después sentí mi bolsillo tan vacío como pocas veces se ha sentido, y luego pensé en la foto de Stephanie, y en los mensajitos cursientos, y en la agenda y en los recuerdos, y en su pantalla quebrada… ¡Nooooo!

Fue entonces que me decidí a hacer la protocolaria llamada a mi número para ver quién demonios contestaba. Como he sido testigo de múltiples fracasos, sinceramente no tenía esperanzas de que me contestaran (o más bien estaba llamando con ánimos de no tener respuesta). Pero oh sorpresa! De pronto alguien contestó, y no insultaba, ni amenzaba, ni exigía nada a cambio (como en otros casos) por el contrario era muy amable. Convenimos lugar y hora para el rescate del teléfono y así fue. Media hora después ya estaba celularizado de nuevo… Ahora no sé qué siento. Una parte de mi quizo perderlo y ser el mismo de hace tres años, pero otra parte me dice que es imposible volver a ser inubicable.

Lo que siento es una enorme satisfacción por encontrarme con personas como Nayeli Bonilla Ramos y Estela González Santiago para quiénes hago un reconocimiento público por su honestidad y que con esas pequeñas acciones hacen mucho más de lo que parece para hacer de este un mundo mejor. Mil y un veces GRACIAS CHICAS.

Por si las moscas y para futuros extravíos les dejo una foto del protagonista de la historia, del compañero de batallas,  del testigo de la comunicación romaticoide, del hijo pródigo….

mc

Bah! Ni es bonito. De hecho otra de las cosas que pensé fue que su pérdida sería el primer paso para conseguir un iPhone o un Blackeberry…

Anuncios

Acerca de Sergio Rdgz

Periodista enamorado de lo que hace, de lo que le rodea, de la vida, de Ella... pero también ciudadano que se queja exige y piensa a modo de letras.
Esta entrada fue publicada en Vagancia citadina y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s