Archive for Marzo 2009
Yo no creía en la crisis, hasta que…
Meses y meses hablando de recesión, meses y meses pasaron desde “el catarrito” de Carstrens que resultó ser una fiebre tifoidea, meses desde los nubarrones sobre Wall Street, meses y meses de ver el dólar crecer y meses de escuchar a los periodistas hablar sobre LA CRISIS.
Con todo y todo nunca lo creí. Tal vez el hecho de tener aun una alcancía de una sola pieza o porque a pesar del pago de impuestos, tenencia, matriculas y múltiples trámites propios del arranque de año todavía queda algo para rentar una película o salir a tomar café, o será porque prefiero atenerme a la filosofía de Gregorio Reyes y hacer lo propio en panoramas no favorecedores.
Yo no creía en la crisis, hasta que ví algo que me hizo creer:
“Hotel del Bosque / Cerveza $11 pesos”
Hijoles, se acabó la tradición de los sábados de “las chelas de a diez” cerca del Parque Rojo en Guadalajara
1 comment Marzo 25, 2009
Un Via Crucis llamado Macrobús
La calzada Independencia luce como un paciente después de una cirujía difícil. Algunos remiendos todavía están pendientes pero ya empieza a agarrar forma después de parecer campo de guerra.
El Macrobús ya rueda por su propio carril, y la gente parece entusiasmarse de usar el modernísmo transporte que promete ser diferente a los convencionales, promete ser más rápido, más seguro.
Mi primer “macroviaje” fue de la estación Mirador a Circunvalación, digamos que fue relativamente cómodo, sin apretujones extremos, sin demoras (el trayecto fue de 25 minutos), y ojo: sin accidentes. No abundaré en detalles, el servicio me pareció aceptable, suficiente para un sábado a las 8 de la mañana.
El verdadero problema y lo que originó este comentario fue el regreso. Sábado a las 2 y media de la tarde en la estación Circunvalación. A los 12 minutos de esperar ahí llegó un autobús, repleto “hasta las manitas”, me reí y lo dejé ir. 17 minutos después sucedió exactamente lo mismo y la única que se animó a entrar fue una joven madre, desesperada por moverse de la estación, y su hijita de no más de 8 años que se perdió entre los cuerpos al entrar al vehículo.
Casi 20 minutos después, llegó otro Macrobús igualmente retacado. Al abrir la puerta una chica gritó: -Ya no cabe nadie, de veras, ya no se suban por favor-. A pesar de eso yo y unas 4 personas más nos empujamos para tomar el transporte después de más de 40 minutos de espera. Olores, calores, sabores… todos eramos un sólo cuerpo ahí adentro.
Al llegar a la siguiente estación nadie entró, nadie salió, no podíamos. Un hombre que esperaba poder entrar dijo: -Chinguen su madre, ‘amos a buscarle de otro modo-, acto seguido salió de la estación en busca de otro medio para transportarse. Sinceramente no sé que pudo haber hecho. No hay rutas de camiones y próximamente ni siquiera se podrá tomar taxi sobre la Calzada, según un plan de la Secretaría de Vialidad.
En fin, mi balance final: 1) No es más rápido pues un día antes, viajando en automóvil a las 6 de la tarde del Parque Agua Azul al Parque Mirador, rebasé tres unidades de Macrobús. A diferencia del sistema de Tren Ligero, el Macrobús no tienen control de la semaforización y debe hacer alto en los cruces igual que los autos, 2) No es más seguro, sobretodo si viajan niños. En el segundo de mis viajes se escuchó una voz del otro lado del “vagón” que decía -No se preocupe señor, acá está su hijo-. Y padre e hijo se reencontraron hasta que pudieron salir a tiros y tirones del Macrobús, ¿Se imaginan si no hubiera sido así?. Ni hablar del riesgo de que te abran la mochila o que tu cartera desaparezca.
A pesar de los pesares la gente sonríe, se divierte, disfruta compartiendo sudores olores y calores dentro de la unidad Volvo de $ 360 mil dólares. Por estos días en que el servicio ha sido gratuito, hay gente que lleva a los niños a pesar en el “Macro”, se llevan las papitas y el refresco para el recorrido, platican entre ellos, se conocen y hasta se ríen de los automovilistas atorados en el tráfico. Parecería que las molestias están excusadas por la grtuidad del servicio.
¡Pero gente!, a todos los que durante estos días hemos sido “un solo cuerpo” en el Macrobús, los que hemos llegado tarde por esperar el siguiente autobús, los que creemos que aún sin pagar tenemos derecho de exigir un servicio digno: MANTENGAMOS NUESTRA MEMORIA POLÍTICA.
Tenemos necesidades, queremos que nuestra ciudad crezca, que vaya “adelante” y que se hagan cosas para “vivir mejor”, que progresemos; pero que esto se haga sin beneficios políticos, sin ensanchar las arcas de los de siempre, y sobretodo pensando a largo plazo. Si en cuatro días el Macrobús se ha visto rebasado, con paseantes ociosos y lo que quieran, pero rebasado al fin, è será de la finalidad útlima que es atender la demanda de los Juegos Panamericanos de 2011. Sé que aun falta un segundo y tercer corredor, pero ¿será suficiente? ¿Y el Tren Ligero no puede crecer?
1 comment Marzo 15, 2009
Ocotlán, para reencontrarse con las delicias del pasado
Es inútil negar que Ocotlán ya forma parte de mi historia personal durante dos años viviendo de manera intermitente ahí, les he contado historias sobre sus esquinas, sobre los dilemas existenciales que ahí surgen y las personas que ahí conocí.
Hoy les contaré de mi reencuentro con dos productos que ya había olvidado que existían.
Miércoles 7 de la mañana, la intensa clase de tres horas seguidas está por iniciar y el estómago vacío obliga a ir al Okis (versión ocotlense del Oxxo) por un café y algo para “engañar a la lombriz”. Voy, tomo el café y estiro el brazo rumbo a unos Submarinos, de pronto… un paquetito que dice: “Twinky”, desvía mi atención y ¡guau! es el legendario pastelito del “jingle”: Twinky, Twinky Wonder, te da mucho más sabor… En vivo y a todo color frente a mis ojos… Lo tomo, Café americano y Twinky, no necesito nada más para empezar el día (Tal vez sea hora del medicamento homeopático pero eso no es prioridad).
Un análisis subjetivo del regreso del Twinky:
-Es más suavecito en comparación con su competencia directa (Submarinos)
-Tiene un dulce aroma a chocolate y sabor no empalagoso que de verdad se antoja
-Además por aquello de la buena alimentación, dice que está “adicionado con vitaminas y minerales”.
Y si algo hiciera falta “Twinky regala Twinky”. En mi empaque se lee “Ganaste un Twinky de chocolate”. ¡Eaaaaaa! ya tengo el desyuno del próximo miércoles.
Si lo anterior no fuera suficiente… ¿Recuerdan el Tín Larín? Pues también está de regreso en Ocotlán, $2 pesos cuesta el viaje a la melancolía de cuando eramos niños y disfrutabamos los 10 centímetros de galleta con chocolate envueltos en papel color amarillo. verde y rojo.
Ahhhh tantos recuerdos…
Para seguir recordando y saboreando con añoranza les recomiendo Delicias Extintas en Dixo.com
3 comments Marzo 13, 2009
Palabras al aire – “Es que ya va a llegar el pozole”
Las ceremonias religiosas, concretamente católicas, son particulares por muchos aspectos. Regularmente se DEBE acudir en familia, “bien vestido”, pues es el momento de reencontrarse con viejos y lejanos parientes. Además que así como para la ceremonia, para la posterior celebración social, no se miden gastos a pesar de ser inicios de 2009, de la crisis estadounidense que nos golpea con el dólar sobre 15 pesos, y de todas las demás situaciones que en otro contexto se considerarían “adversas”, lo que importa es festejar.
Todo lo anterior sucedió hace unas semanas. Un chiquilla se disponía a “hacer la priemra comunión”, un ritual católico que implica compartir “el cuerpo y la sangre” sacrificados en Jesucristo que murió en la cruz… bla, bla.
Una celebración eterna que empezó a las 12 de día, y 90 minutos después no tenía ni rastros de que terminara. Fue entonces que de entre la multitud amontonada al frente de la iglesia un celular timbró, y acto seguido una señora de tinte recién aplicado, maquillaje combinado con el vestido y tacones nuevos, olvidó el glamour de la situación, aventó a los de su alrededor y corrió hacia la puerta de salida diciendo…
- Pero cómo, sí todavía estamos en misa.
- (Teléfono) Br, br, br, br.
- Bueno voy para allá.
Señora dirigiéndose a su hija que la seguí en su camino a la salida de la iglesia:
- No, es que ya va a llegar el pozole.

Lo anterior es sólo una de las muchas historias que se entretejen en lugares y ocasiones como ésta. Procuraré ir más seguido para seguirles contando, porque al final de escribir esto siento como que ya no me gustó, bueh! como sea ahí se los dejo.
1 comment Marzo 6, 2009









